Travesía

Toda forma de belleza tiende a ser violada ” (Rafael Arozarena, Mararía)

 En el transcurso de este verano he culminado, sin habérmelo propuesto, un periplo paralelo al que Michel Houellebecq le hace transitar al obsesivo Florent-Claude Labrouste, álter ego y protagonista de su última novela Serotonina. Un itinerario que, partiendo de las soleadas playas del Mediterráneo, atraviesa España en tan solo dos etapas para seguir recorriendo Francia de sur a norte hasta llegar a París y acabar recalando en las costas de esa Normandía donde, hace ahora setenta y cinco años, renació la Europa actual. En el libro, el recorrido le sirve al autor para desplegar con lúcida desesperanza una crónica despiadada de la decadente sociedad posmoderna; en mi travesía, por el contrario, el único empeño ha consistido en mantenerme muy atento a los aspectos menos venales -y banales- de las cosas,  avizorando la mirada en recónditos intersticios donde cupiera ocultarse alguna forma de belleza inviolada. Seguir leyendo