Nupcias

De noche busqué a quien mi alma adora. Lo busqué, pero no lo encontré.
¡Me levantaré y me adentraré en la ciudad para buscar por calles y plazas a quien mi alma adora!
Lo busqué pero no lo encontré…
A mí me encontraron los guardias que custodian la ciudad: «¿Vieron por casualidad a quien mi alma adora?»
¡Nada más pasarlos encontré a aquel a quien mi alma adora!
A él me agarré y no lo solté hasta introducirlo en casa de mi madre, en la cámara de aquella que me gestó.
(Fragmento del tercer canto de El Cantar de los Cantares, atribuido a Salomón)

 

Vientos de mayo, ese viento verde nerudiano cargado de espacio y agua que nos transporta a las islas macaronésicas de los Bienaventurados (donde las almas virtuosas gozan del reposo eterno) acudiendo a una llamada, a una cita ritual de amor y belleza, también de verdad. Evocadora vinculación platónica entre esos términos tan abstractos y a la vez tan fundamentales: el amor como afán de engendrar en la belleza ligado a la propia belleza como esplendor de la verdad. Seguir leyendo

Ciudadanismos

«Yo soy un ciudadano, no de Atenas o Grecia, sino del mundo” (Sócrates)

Aún siendo profundamente reacio a los sustantivos conformados a través de –ismos (sufijo que denota doctrina) entendería adecuado el empleo de ciudadanismo como neologismo que albergue el ideal (evitando elevarlo a ideología, entendida como idea fosilizada) del conjunto de ciudadanos que comparten-compartimos un profundo sentido de ciudadanía, miembros activos de la sociedad y titulares de derechos políticos y civiles, sometidos a las leyes. Una definición del término que entiendo claramente diferenciada de aviesas interpretaciones ad hoc que últimamente se le vienen atribuyendo (a pesar de que el palabro no se encuentre registrado aún en el diccionario de la RAE) y que a continuación intentaré explicar. Seguir leyendo